PRÓLOGO
Abraham García González

       Pese a que están confinadas a quedar permanentemente estáticas e inamovibles, las fotos son como la vida misma, ya que en ellas hay situaciones tan complejas y variables en cualquier contexto  donde sea capturada, como es la alegría, el valor, el erotismo, la tragedia, el dolor, el alivio, la aceptación y muchísimas otras.
Obviamente hay de fotos a fotos. Está aquella que sólo muestra el encuadre, la composición, la medición de luz y velocidad que empleó el fotógrafo, y sirve para que el fotógrafo pueda regodearse con otros y poder decir "yo escribo con luz". Están esas otras que en realidad son experimentos para que el fotógrafo se explore a sí mismo y encuentre qué es exactamente lo que quiere y le gusta mostrar de sí en sus fotos. También están aquellas que sencillamente rebasan la calidad que de por sí otorga un buen uso de la cámara. Son las que roban en quien las ve una reacción que ni se puede explicar porque sabe que está frente al horror o la belleza de una realidad tangible pero estática, y ya no sólo frente a una foto. Esas son las mejores.
En las fotos que hay aquí, el espectador se encontrará únicamente con esos dos últimos tipos de fotos que describo. Hay tanto curiosidad como intención de Rafael Cruz en esas fotos de líneas y texturas representadas con alambres de púas, cables de alta tensión, hilos.
Sin embargo, el fotógrafo aquí aludido parece especializarse en ser el mirón de la realidad, pues así como da cuentas de que en el CERESO los reos aún a pesar del remordimiento y culpa pueden sonreír para conservar su humanidad, capta el derroche de euforia que hay en los últimos conciertos que Black Sabbath, Björk y otros tantos dieron en Jalisco.
A pesar de la displicencia que hay entre el binomio Gobierno Mexicano - Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, en las fotos de Rafa,  Marcos se ve tan relajado y ordinario como cualquier persona que verás al caminar en la calle y no como el héroe o antihéroe que quizá sea descrito en papel.
Con él, vemos que los infantes habitantes de comunidades indígenas de México y Bolivia son tan curiosos, risueños, entretenidos e inocentes como los que viven en las ciudades. Vemos que así como hay belleza gélida en Ushuaia y hermosas praderas en Entre Ríos, existe inconformidad, revueltas y paciencia en la gente que se encuentra a mitad de la carretera cuando hay un piquete; todo esto en Argentina.
En definitiva lo que hay en estas fotos es simplemente vida.

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AGRADECIMIENTOS A Carla Portillo, Kinjo & Tora, Go, Yamanouchi Yoshihiko, Sora, Hishii Takashi, Yoshinori, Naeda, Hiroki, Gou, Hishihara, Shouichi, Segawa, Yusaku & Chiaki, Shiho Oshita, Sora, Iwasen & kayako, Chumpeichan, Daisuke Maeta, Yama, Daichan, Yasuko & Shige, Nabe, Rie Matsui, Chinatsu, Otosan, Pentagon, Wa, Ketia Kellen, Simone Minuzzi, Kupics-Derkowska, James, Boris Assy, Lawson, Niki, Sergio Obaid, Darío Magallán, Eduardo Segura, Paulina & Natsko, Nórma Dávila, Juana Vázquez, Reyes, Margarita Rámos, Abraham García, Diego Perales, Alejandro Cuevas, Jorge F. Camacho y a Obacha, por el incondicional apoyo en la realización de este humilde espacio de exposición fotográfica y periodística.
RAFAEL CRUZ
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